Nacimiento del grupo "Callejón del Gato"





Juan García de la Coba y Enrique Girón Irueste en "Entregados", de Enrique Girón.

He de observar que la labor teatral mía se haya especialmente ligada al grupo creado en 1984, en el Instituto de Bachillerato "Los Pedroches" de Pozoblanco, Córdoba, por un puñado de profesores, entre los que nos encontrábamos mi compañero y amigo del alma, Enrique Girón Irueste, y mi persona, Juan García de la Coba. En un principio, el grupo nació sin nombre, y no será hasta junio de 1985 cuando, por razones que más adelante explicaré, pasará a llamarse "Callejón del Gato".

Como he dicho antes, el grupo "Callejón del Gato" nace en el IB "Los Pedroches" de Pozoblanco como resultado de la fusión de dos grupos independientes dirigidos, respectivamente, uno por Antonio  García Romero, también profesor de Lengua y Literatura, y que más tarde sería director del centro, y el otro, por mí. Este hecho se produce en ocasión del montaje, ensayo y representación de la obra de Ramón María del Valle-Inclán titulada "Luces de bohemia", que tuvo lugar durante el curso 1984-1985. La dirección de la obra corrió a cargo de Antonio García Romero y los papeles de personaje-protagonista los representamos Enrique Girón, haciendo de Máximo Estrella, y yo, interpretando a don Latino de Hispalis y al ministro de Gobernación. Este es el milagro del teatro: un mismo actor puede representar varios papeles al mismo tiempo.





"Luces de bohemia", escena I





"Luces de bohemia", escena VIII




"Luces de bohemia", escena XII



"Luces de bohemia", escena última


       
       La ilusión con la que se emprendió el proyecto de montar esta obra del escritor gallego fue enorme. Posiblemente yo no haya vuelto a experimentar nada semejante a aquello en el resto de mi carrera profesional como docente. El compromiso de todas las partes fue total. No sólo hubo absoluta entrega por parte de los más de veinte miembros del grupo, entre actores y equipo técnico, que llegaron a formar el plantel de la representación, sino que todo el Centro, incluida la Asociación de Padres de Alumnos -así se llamaba entonces; todavía no era Asociación de Madres y Padres de Alumnos-, se volcó y puso el hombro para que tal empresa saliera adelante.
         Por aquellos años, el IB "Los Pedroches" de Pozoblanco no disponía de un lugar apropiado donde poder realizar las representaciones teatrales. Sólo tenía un "supuesto" salón de actos, que más que tal, era un lugar donde los alumnos pasaban los recreos, por encontrarse junto al bar del centro, recogerse en los días de lluvia, sin necesidad de salir al patio, o, en otros casos, realizar el último repaso a los temas en los momentos previos a cualquier examen. Es verdad que allí se celebraron conferencias, exposiciones, misas de inauguración de curso -cuando todavía la religión católica tenía su relevancia en los centros escolares públicos- e incluso alguna representación teatral de algún grupo foráneo, en alguna Semana Cultural; pero no era el lugar idóneo para ello. Recuerdo que los montajes teatrales de nuestros grupos se realizaban o bien en el salón de actos de un centro cultural del Ayuntamiento de Pozoblanco, cedido para la ocasión, que se encontraba en las proximidades del Instituto, en el parque Marcos Redondo, y al que toda la gente de allí llamaba "Convivencia", o bien en improvisados tablados-tinglados que nosotros mismos ingeniábamos con mesas del Centro y que, por unos días, dejaban de tener su función estrictamente académica. De esta segunda manera ideé el montaje de "La zapatera prodigiosa". El "rompecabezas" de mesas que sirvió de escenario lo dispuse  en el gimnasio del Centro unos días antes de la representación de la obra y como paso previo a la colocación de la escenografía.

"Luces de bohemia", escena IX




       Hasta que el Instituto dispuso de un lugar apropiado, como es el que tiene en la actualidad, y desde poco antes de yo abandonarlo -de hecho, "La señorita de Trevélez" será otro montaje del grupo, que años más tarde estrenará este nuevo recinto-, el gimnasio fue el sitio donde se realizaron todas las representaciones teatrales, incluidas las de grupos venidos de fuera, desde el curso 1983-1984. Como he dicho antes, "La zapatera prodigiosa" inauguró la costumbre de convertir, por unos días o unas horas, un recinto deportivo en un espacio escénico.
        Pero el montaje de "Luces de bohemia" supuso un reto mayor. Ya no nos conformábamos con hacerlo de prestado en el salón municipal o en el aquel tinglado, cutre y poco seguro, sobre el que montamos la obra de Lorca. Queríamos tener algo más estable y exclusivo. Para ello implicamos a la Dirección del Centro, por aquel tiempo regentada por el profesor de Ciencias Naturales, Pedro Cherino, para que compartiera nuestra ilusión y tomara las decisiones oportunas para la financiación de nuestro proyecto. Por fin, y gracias al trabajo de herreros y carpinteros, tuvimos un tablado más que digno sobre el que realizar la representación de nuestro "Luces de bohemia". Todavía recuerdo con enorme cariño las idas y venidas de muchos de nosotros a Córdoba -incluso a Madrid, en mi caso- para la adquisición de material escenográfico, como por ejemplo focos de iluminación, con el que completar nuestro proyecto. Igualmente, recuerdo con nostalgia, con esa sensación agridulce que produce el paso de los años, el momento en el que nuestro recién estrenado escenario quedó allí, en el gimnasio, armado y montado, con sus varales, sus bambalinas, sus bastidores de escenografía, sus focos de luz y su humilde telón en negro, dispuesto todo para abrirse y que comenzara la función.

       Los vídeos que podéis ver de una representación extraordinaria de ¨Luces de bohemia", realizada sin público y sólo para ser grabada por la cámara, muestran de manera muy pobre, por desgracia,  todo esto que anteriormente he dicho. Perdonad la escasa calidad de la imagen; pero era la mejor grabación con cámara VHS que se podía hacer por aquellos años. Si muestro éste y otros vídeos de la misma época es por el valor documental que tienen.

       El éxito alcanzado con el montaje de esta obra fue absoluto. Con él conseguimos el primer premio del I Certamen de Teatro Juvenil de Fuente Obejuna, que por aquel tiempo se celebraba en la localidad cordobesa, famosa por dar título a una de las obras de teatro más conocidas de Lope de Vega.

Nota de prensa en el diario "Córdoba" del éxito alcanzado por nuestro grupo en el I Certamen de Teatro Juvenil de Fuente Obejuna

     La obtención de este premio motivó que el grupo tomara un nombre y a partir de aquel momento pasara a llamarse "Callejón del Gato". Como muchos de vosotros sabéis, en la escena XII, Valle-Inclán, a través de su protagonista, Máximo Estrella, realiza lo que podría considerarse una exposición teórica de su estética del "esperpento". El Callejón del Gato es una denominación popular , en las primeras décadas de siglo XX, de un lugar en el callejero del viejo Madrid donde se localizó un establecimiento comercial que tenía unos "espejos cóncavos", que desfiguraban la realidad, y que se convierten no sólo en clave argumentativa de su "Luces de bohemia", sino también, y esto quizás sea lo más importante, en la metáfora que sintetiza el "arte poética" de su particular concepción teatral.


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