Trayectoria: Etapa de Pozoblanco. 1985-1994


"Tartufo"


     A comienzos del curso 1985-1986, Enrique Girón abandona el IB "Los Pedroches" de Pozoblanco y, con ello, el grupo de teatro. Esta separación del grupo será temporal, ya que como veremos, se reintegrará en él cuando volvamos a encontrarnos años más tarde en Málaga, lugar en el que Enrique y yo hemos ejercido nuestra profesión hasta que nos hemos jubilado; él, en el año 2014, y yo, en el 2015. 
     En aquel curso de 1985-1986, el grupo "Callejón de Gato" pasó a estar dirigido de manera compartida por Antonio García Romero, el cual dejará también el grupo al año siguiente, y por mí. En esta ocasión montamos la obra "Tartufo" de Molière, en adaptación muy particular de Enrique Llovet. 

"Tartufo", escena del I Acto 


     El malagueño Enrique Llovet,  con la adaptación del “Tartufo ” de Molière consigue un brillante impacto en la escena española, que desborda lo literario para alcanzar lo político, ya que en la obra se criticaba claramente al gobierno de ese momento(Madrid. 1969).
Fue estrenada en el Teatro de la Comedia de Madrid, por la Compañía de Adolfo Marsillach, primer gran actor de las adaptaciones de Llovet. Diez años más tarde (Teatro Príncipe de Madrid. 1979) utilizará el mismo texto, para realizar una crítica política desde el teatro, a un gobierno ya del sistema democrático, el de la UCD de Adolfo Suárez. El “Tartufo” se revelaba como un texto cómico capaz de divertir y a la vez de criticar una línea política. Digamos que nosotros hicimos "una adptación de la adaptación": introdujimos alguna variación al texto de Llovet y una escenografía y un vestuario "horteras", que pretendían realzar aún más esa crítica; ahora, no sólo política, sino también social, cultural e, incluso, religiosa.

"Tartufo", escena II Acto



     La escenografía fue nada convencional para la época. El mobiliario lo redujimos al mínimo. Hasta en el caso de la mesa, debajo de la cual se escondía Orgón, su presencia se reducía a un sencillo tablero, colgando del techo, sin patas ni ropa que la vistiese, en un alarde minimalista -claro está que con finalidad cómica- que poco tiene que envidiar al minimalismo escenográfico del teatro actual.

Este montaje de "Tartufo" supuso el segundo gran éxito del grupo "Callejón del Gato". De nuevo volvió a conseguir el primer premio del  Festival de Teatro Juvenil de Fuente Obejuna. Por segundo año consecutivo nuestro grupo se llevaba el máximo galardón, junto con el segundo premio de  interpretación femenina, que lo conseguía la alumna Dori  Márquez por su papel de Dorina.                       


Nota de prensa en el diario "Córdoba" del éxito alcanzado por nuestro grupo en el II Certamen de Teatro Juvenil de Fuente Obejuna




      A estos primeros éxitos sucedieron otros como los alcanzados con "Divinas palabras" de Valle-Inclán y "Las criadas" del dramaturgo francés Jean Genet. La primera de ellas fue montada durante el curso 1987-1988. Por entonces, ya me había convertido  en el director único del grupo. De nuevo nos propusimos un gran reto, como fue el de dar vida escénica a otra obra del escritor gallego. Aunque "Divinas palabras" no es considerada obra propiamente esperpéntica, muestra muchos ingredientes de los que caracterizan más tarde al esperpento valleinclanesco. Independientemente de ello, como ya pasó con "Luces de bohemia", su montaje suponía un gran esfuerzo por parte de todos; no sólo de mí,  como director, sino de actores, escenógrafos, etc. Los continuos cambios de lugar donde se desarrolla la acción dramática nos obligaban a exigirle mucho a nuestra imaginación. Es una lástima que, por la escasa iluminación que tenía la ambientación y por la poca calidad de las imágenes que de su representación tenemos, no podamos apreciar hoy la fuerza y riqueza que tuvo esta realización. Hoy, y desde la perspectiva que da el tiempo, he de reconocer que es una de las obras que con más cariño recuerdo.  

"Divinas palabras"


     Después de muchos años, era esta la primera vez en que yo dejaba de ser actor y sólo desempeñaba el papel de director del grupo. Aún era joven -es verdad; tan sólo contaba treinta y dos años-, pero empezaba a sentirme extraño entre aquellos chicos, alumnos míos, a los que ya empezaba a sacarles algunos años más en comparación con los alumnos-actores de montajes anteriores. Es el gran "mazazo" que nos da el paso del tiempo a los docentes: los alumnos tienen siempre la misma edad; pero uno va teniendo un año más cada curso.
Como pintor, que como sabéis también soy, las obras de Valle-Inclán me atraen especialmente por los juegos  lumínicos, por los claroscuros, por esos contrastes tan barrocos entre sombras y luces con los que se ambientan sus escenas. Valle-Inclán representa un eslabón más en esa estética de lo grotesco, de lo deformado, que tan hispana es. Juan Ruiz, el autor del Lazarillo, Quevedo y cualquiera de los autores de nuestra picaresca, Goya y sus pinturas negras... son algunos ejemplos,  junto con el autor de los esperpentos, de esa vena estética tan barroca, pero al mismo tiempo tan nuestra.


"Divinas palabras", Laureaniño devorado por los cerdos




     En el fotograma de arriba se representa el momento en el que Marica del Reino descubre el cadáver de su sobrino Laureaniño, cuyo rostro acaba de ser devorado por los cerdos. Para darle mayor verismo a esta escena utilizamos un maquillaje especial, que provocó el impacto en el público. Por otra parte, la caracterización, tanto de maquillaje como de vestuario de todos los personajes, estuvo marcada por el propósito de conseguir el mejor clima, la mejor ambientación a la hora de representar esa tragicomedia de aldea, como la subtitula Valle-Inclán, ese drama grotesco tan cercano ya a lo más puro de sus esperpentos.

"Divinas palabras", escena novena, jornada segunda



     Con esta obra, el grupo volvió a participar una vez más en el Certamen de Teatro Juvenil de Fuente Obejuna. En esta ocasión no alcanzó el primer premio, pero sí el segundo y los primeros premios de interpretación femenina: actriz principal y actriz secundaria. Un recorte de prensa, con el tono de color  amarillento por el paso de tiempo, se hace eco de estos galardones y parece evocar de alguna manera ese colorido tan particular que demanda la estética valleinclanesca.

Nota de prensa en el diario "Córdoba" del éxito alcanzado por nuestro grupo en el IV Certamen de Teatro Juvenil de Fuente Obejuna


En el curso 1988-1989, el grupo "Callejón del Gato" montó y escenificó la obra del  francés Jean Genet,  titulada "Las criadas". Por desgracia, no poseo ningún documento gráfico que refleje alguna de sus escenas y ponga cara a sus interpretes. En esta ocasión, el drama psicológico de dos mujeres era representado por dos chicas que ya habían tenido papel de protagonistas en "Divinas palabras", con la que habían obtenido éxito colectivo y personal, pues se habían llevado respectivamente el premio de interpretación femenina a la primera actriz y al de actriz secundaria o de reparto. Esas alumnas, a las que hoy todavía recuerdo con gran cariño, como si apenas hubiera transcurrido el tiempo desde aquel entonces, eran Ana Rísquez Zurita y Antoñita García García. Una de las cosas que peor sobrellevo del paso del tiempo es ese "reguero" de personas  conocidas que uno va dejando en el camino y que muy probablemente no vuelva a ver.

     El grupo volvió a presentarse al Certamen de Teatro Juvenil de Fuente Obejuna; en este caso, en su V convocatoria. Una vez más, "Callejón del Gato" se alzaría con el triunfo, obteniendo el primer premio a la obra representada, así como el de interpretación femenina en la persona de Ana Rísquez Zurita. En la foto de abajo se reproduce el cartel anunciador del certamen y se observa en él un error que más tarde sería subsanado. El grupo aparece participando con dos obras, cosa que no fue así. Es verdad que intentamos montar "La estanquera de Vallecas", pero al final la realización de la misma no cuajó. La obra que se presentó a concurso fue "Las criadas".

V Certamen de teatro Juvenil de Fuente Obejuna. Cartel anunciador



     De las representaciones que hicimos de "Las criadas" sólo poseo la fotografía que complementa el artículo, firmado por mí y publicado en una revista municipal de Pozoblanco, que se reproduce a continuación.

Revista "Pozoblanco". Publicación municipal, junio de 1989


     El período pozoalbense termina en el curso 1993-1994. La etapa acaba con la obtención de un nuevo éxito. En esta ocasión, el grupo montará la obra del escritor levantino Carlos Arniches, titulada "La señorita de Tevélez".

Nota de prensa en el diario "Córdoba" sobre el éxito obtenido por el "Callejón del Gato" en 1994.



     Para esta escenificación el IB "Los Pedroches" de Pozoblanco ya contó con su nuevo salón de actos, equipado con un buen patio de butacas y, sobre todo, con un espacio escénico más que suficiente para un centro escolar. Aunque el salón se estrenó en los festejos propios de la despedida del I trimestre, en vísperas de las Navidades de aquel curso de 1993-1994, fue con la representación de "La señorita de Trevélez" con la que oficialmente se inauguró el mismo.

"La señorita de Trevélez". Acto I



     Todavía faltaban algunos detalles en la equipación final del escenario, como puede comprobarse en el vídeo que reproduce algunos momentos de la representación de la obra. Pero, por primera vez, disponíamos ya de unos vestuarios, unos aseos, una sala de maquillaje y, lo que es más importante, de un escenario fijo, que podía tener "vida" independiente de la del gimnasio del Instituto.

"La señorita de Trevélez". Flora de Trevélez y Numeriano Galán.


     ¡Cómo cambia el físico en pocos años! En relación con lo que decía antes, los cursos pasan, tu vida pasa. Los chicos tienen siempre la misma edad: quince, dieciséis, diecisiete o dieciocho años; tú, por el contrario, treinta y cinco, treinta y seis, treinta y siete...

Juan García de la Coba recibiendo el reconocimiento del público tras la representación de "Divinas palabras". 1988


     En la foto de arriba, en el año 1988 y tras una de las representaciones de "Divinas palabras", mi físico aún mostraba la lozanía de la plena juventud: contención en el peso de mi cuerpo, cabello negro que cubre cumplidamente mi cabeza, tersura de la piel y proporcionalidad en las formas. Sin embargo, en la fotografía inferior, los cambios que apuntan a la madurez, a la juventud que se va perdiendo, comienzan a ser evidentes. Entre una y otra fotografía   sólo han transcurrido seis años.  

Juan García de la Coba en el saludo al público tras una representación de "La señorita de Trevélez". 1994






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